Si uno de los derechos de los consumidores como ciudadanos es el de tener un medio ambiente sano, ese derecho tiene como contrapartida la responsabilidad de conservarlo y proteger el medio ambiente, usando su considerable poder económico, político y social para producir los cambios necesarios y así reorientar la sociedad hacia una dirección ambientalmente más responsable.
El principal cambio empieza por la modificación de los propios hábitos despilfarradores de energía, de materias primas y de desechos.
El consumidor debe pedir al mercado productos y servicios con menor impacto ambiental, de esta forma, favorecerá también a los fabricantes y empresarios que se esfuerzan para hacer compatible la calidad y el ecosistema.
La mayor parte de los metales que existen pueden fundirse y volver a procesare creando nuevos metales. Metales como aluminio, plomo, hierro, acero, cobre, plata y oro son reciclados fácilmente cuando no están mezclados con otras sustancias, porque pueden ser fundidos y cambiar de forma o adoptar la misma anterior. El reciclaje del aluminio está incrementándose bastante debido a que una lata, producto de reciclaje, requiere sólo una parte de la energía necesaria para elaborar una lata similar con materas primas. Si recuperáramos todos estos metales serían una gran fuente de materias primas.
