Nuestro país ha tomado la firme decisión de incrementar sus niveles de reciclaje como parte de una política pública consciente y coherente, la cual ha hecho que la participación de los recicladores de oficio, especialmente, y el interés de las empresas como la nuestra por fortalecer sus metas de aprovechamiento de materiales, como el aluminio, sean cada vez mayores.
El reciclaje de latas de aluminio debería ser una práctica común en nuestros hogares, en los colegios y en las empresas.
El reciclaje de envases y latas de bebidas y alimentos en general, es una fuente importante de aluminio. Su reprocesamiento ayuda a reducir el material en bruto y el consumo total de energía.
El ciclo de este reprocesamiento es el siguiente:

Al reciclar el aluminio, el hierro y el acero, el metal nuevo no tiene que ser extraído, lo cual trae consigo un beneficio para la naturaleza y un ahorro en costos de extracción y procesamiento, incluyendo la energía necesaria para hacerlo.
En esencia, el aprovechamiento es una alternativa de tratamiento de los residuos que busca que se haga un menor uso de los rellenos sanitarios, adoptando corrientes distintas de uso de materiales como metal, papel, plástico vidrio o PET, entre otros, para que puedan ser dispuestos de mejor manera y reintegrados a ciclos productivos en forma de materia prima.
